lunes, junio 06, 2011

El pejesapo: la belleza del despojo

Tiempo atrás supe que existía una película llamada El pejesapo, leí sólo algunos comentarios, cada uno más deslumbrado que el otro. Y luego silencio. Nadie continuó hablando del film, no ganó ningún premio, los críticos internacionales no alabaron esta pieza que deslumbró en su aparición.

Comencé a buscarla, anhelarla mejor dicho, llegué a Cinépata.com y la encontré, como una casualidad alegre en medio de una temporada de claustro mental. La película comienza con un rescate, el del pejesapo precisamente, está filmada con una cámara precaria y en ocasiones descuidada, que otorga esa intensidad que recorre todo el film, la duda con respecto al límite entre la ficción y la realidad, la emoción de si es un montaje o si en realidad nos están abriendo una cortina hacia un espacio de personas residuales que decaen en vicios e ignorancia en una tozudez férrea contra una realidad que sólo embiste.

La historia del pejesapo es incierta aunque conocida, un ex presidiario, orate y suicida, pastero, ladrón, parásito, anarquista, cesante. Luego de ser rescatado se instala donde nadie lo quiere y continúa buscando a costa de los otros, de unos viejos alcohólicos, de una esposa limítrofe con pensión de invalidez, de un amigo adicto, de un transformista inocentón. El pejesapo es un depredador en todo sentido, lo sabe, lo padece y lo declara.

Ver a este personaje/persona avanzar sin temor por rincones vetados provoca, inevitablemente. Me sentí atraída y sorprendida, excitada viendo todo iba en una dirección insospechada, sorprendida, por ejemplo de la forma de expresión de Daniel SS, el pejesapo, una prosa lúcida, un vocabulario simple y llano, nunca estereotipado, menos limitado.

Y surge entre todo este cuadro la belleza, el amor por el anormal, su mujer y el travesti. Podemos verlo en el proceso de despojo de los prejuicios del heterosexual atraído por este ser frágil y delicado, hermoso, cercano, como él, tímido en su diferencia. Es rubio, alto, delgado, un poco narigón y muy femenino. Eres linda le dice el pejesapo, déjame fumar de lo mío para atreverme, te quiero, sentí que me estabai dedicando la canción... y luego una relación homosexual en vivo y en directo, sexo oral, una conversación en torno a las formas de sentir placer de los travestidos. Me recordó a Tengo miedo torero de Lemebel que se mueve por estas mismas aguas del amor prohibido entre hombres y no tan hombres, entre seres deslumbrantes que asustan.

El pejesapo es un descreído de la sociedad, del amor, de las convenciones. El pejesapo deja callado a un gringo que dice cómo vivir la vida del éxito desde la limpieza. El pejesapo quiere vender piedras. El pejesapo marcha con los skin heads. El pejesapo fuma pasta en la sede de la población. El pejesapo deja botada a su esposa por irse con un transformista de circo pobre. El pejesapo desprestigia al empleador de falsa caridad. El pejesapo se siente viejo. El pejesapo somos todos en potencia negativa, despojados y alienados, ansiosos de caos destructor en el camino sucio a la iluminación.

Bienvenidos a quienes pasen por acá, gracias por detenerse.

2 comentarios:

aproximativo dijo...

Quiero verla!

Katherine Keim dijo...

ok..creo que luego de leer tu análisis de la pelicula, estaré obsesionada con verla, al igual que tú al principio.